Primero la cuenta
La cuenta es tuya y los personajes cuelgan de ella. Te registrás una vez en la web y desde ahí creás los personajes que tu nivel de cuenta te permita tener.
Todo lo que es de la cuenta —la bóveda, los puntos, el nivel de cuenta— lo comparten todos tus personajes. Lo que es del personaje —el equipo puesto, las habilidades, la facción— es de ese personaje solo.
Las cinco razas
- Humano — el equilibrado, sin puntos débiles.
- Elfo — más ágil, algo menos fuerte.
- Elfo oscuro — el más fuerte después del enano.
- Gnomo — el más débil de brazos y el mejor para la magia.
- Enano — el más fuerte de todos.
La raza no es cosmética: cambia con cuánta fuerza, agilidad e inteligencia arranca tu personaje, y eso se nota en cuánto pegás y cuánto errás. Si te interesa el detalle de cuánto pega cada una, está en la entrada de la dopa, que es donde los números se ven más claros.
Las clases
Se pueden elegir estas ocho: Mago, Clérigo, Guerrero, Asesino, Bardo, Druida, Paladín y Cazador.
Caballero oscuro y Nigromante existen en el juego pero no son elegibles al crear un personaje.
La clase decide qué hechizos podés aprender, qué armas usás bien y cada cuánto podés tomar pociones.
Con qué arrancás
Un personaje nuevo nace con un equipo según su raza y clase, y ese equipo viene de calidad excepcional — que es la anteúltima, bastante buena. No arrancás desnudo ni con lo peor.
También nace con una tirada de vida propia: dos personajes iguales pueden tener vida distinta.
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